martes, 11 de febrero de 2014

Conducir con nieve.

Consejos de conducción invernal.

Todos los inviernos pasa lo mismo, un día viene el mal tiempo y nos pilla desprevenidos. Los consejos que se dan una y otra vez no siempre se recuerdan y a veces ocurren episodios perfectamente evitables. Por eso vamos a refrescaros —un poco más— la memoria con la conducción con nieve y/o hielo.
Las cosas empiezan a ponerse feas por debajo de 7 ºC, cuando los neumáticos convencionales empiezan a perder sus prestaciones por el frío. Todos sabemos que en la Fórmula 1 la temperatura de la rueda es vital… pues en carreteras también. Eso no pasará si usamos neumáticos de invierno. En Grupo Esparza te asesoramos si los necesitas. Son una opción muy a tener en cuenta.  

De todas formas, usemos el neumático que usemos, según baja la temperatura aumenta el riesgo. La meteorología puede combinarse con la sal o la porquería que ya tiene el asfalto y crear un cóctel muy peligroso. Muchos conductores tienen en su historial un susto de los gordos relacionado con esta situación.

Con la calzada fría ya hay que empezar a extremar las precauciones, de hecho, muchos coches avisan al conductor con un pitido si la temperatura es inferior a 4 ºC. Sí, para eso servía el pitido. A 0 ºC o menos, si hay mucha humedad o hubo precipitaciones, el riesgo es máximo.
Las autoridades, en previsión de nevadas o heladas, suelen esparcir sal o productos equivalentes en la calzada. Es una forma efectiva de limitar el impacto de las precipitaciones pero también hace la calzada más resbaladiza. Empezar a conducir como si estuviese diluviando es una buena forma de empezar.



Evaluación, anticipación, prevención en nieve
Si llegamos a ver la carretera blanca o muy brillante, ya hay que aplicarse a fondo. Hay que reducir en la medida de lo posible el uso del cambio de marchas, y en los modelos automáticos darle al botón “Snow” o “Winter”, que suaviza los programas. Cuanto más larga sea la marcha, menos fuerza efectiva hacen las ruedas.
El freno hay que utilizarlo prácticamente como si no tuviésemos ABS, nunca pisarlo a fondo y dosificarlo prudentemente. Es importante por tanto mantener las distancias de seguridad por encima de lo que lo haríamos normalmente, el coche no va a frenar igual, ni con la misma precisión.
Hay que ser más cuidadosos con el uso del volante, evitando los golpes de dirección y la conducción agresiva. Si hay que perder velocidad en una curva, es mucho mejor usar el freno motor, pero sin soltar el acelerador de golpe, que usar el freno. Otra forma de resumir lo dicho es conducir como si en el maletero llevásemos dinamita.


El peor enemigo que tenemos es el hielo, que es tan resbaladizo como el aceite y puede significar pérdida de control total, llevemos las ayudas electrónicas que llevemos. Salvo que sea imprescindible, no quitaremos las ayudas electrónicas, tienen su efectividad aunque los neumáticos agarren mucho menos.
Encontraremos con facilidad hielo bajo la nieve o en zonas donde no da el sol o en sombra. Si hay agua, menos de 4 ºC y sombra, puede haber hielo. En el caso de tener una capa de nieve respetable, habrá que usar las famosas cadenas o cualquiera de sus alternativas, nos pueden multar si nos quedamos tirados y no llevamos contramedidas.
Llevemos cadenas o neumáticos de invierno, puede que una carretera se corte. En ese caso ya solo nos quedará esperar a que la abran. Siempre es recomendable llevar ropa de abrigo, mantas, el depósito a tope, batería en el teléfono y cargador por si las cosas se ponen feas. Bastaría una vez para no querer repetir.


Otros consejos para conducir en invierno

Las bajas temperaturas ponen en jaque las baterías, especialmente si tienen ya uso. Varias marcas y talleres hacen ofertas para hacer revisiones invernales, y son muy recomendables. Hasta pueden salir gratis. El estado de los neumáticos es fundamental, aunque sean de invierno (deben tener 4 mm de surco o más para ser efectivos del todo).
A la hora de dejar el coche aparcado, no hay que echar el freno de mano al máximo, si se congela costará mucho quitarlo, ayudemos con una marcha engranada. Los limpiaparabrisas pueden quedarse congelados, mejor dejarlos desplegados. Cuidado al deshelar los cristales, mejor una rasqueta que agua hirviendo, puede dañar la luna.
En la era de la información no hay excusa, los días complicados hay que consultar el estado de las carreteras, ver vídeos de cómo se ponen cadenas y coger el gran olvidado (manual de instrucciones del coche). Y por último, no menos importante, si tienes la posibilidad de no coger el coche, igual es mejor que no lo hagas. Si se puede, claro.
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